Unción de los Enfermos
El sacramento de la Unción de los Enfermos se da a los enfermos graves untándolos en la frente y en las manos con aceite debidamente bendecido, extraído de olivos o de otras plantas, diciendo, una sola vez: "Por esta santa unción, el Señor en su amor y su misericordia os ayuden con la gracia del Espíritu Santo. Que el Señor, que os libra del pecado, os salve y os levante”. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1513)

La Unción de los Enfermos incluye (CCC 1519):
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La imposición de manos por parte del sacerdote.
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Oración por la persona “en la fe de la Iglesia”.
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Unción con aceite bendecido por el obispo.
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Este sacramento tiene un efecto poderoso sobre el enfermo (CIC 1520-21):
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Fortalecimiento, paz y coraje para superar las dificultades que acompañan al estado de enfermedad grave o la fragilidad de la vejez”
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“Curación del alma, pero también del cuerpo si tal es la voluntad de Dios.
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Perdón del pecado.
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“Unión con la pasión de Cristo”. El sufrimiento de uno se convierte en “una participación en la obra salvadora de Jesús”.
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Permite al enfermo, con su sufrimiento, "contribuir al bien del Pueblo de Dios", edificando la santidad de la Iglesia y de todo el pueblo.
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“Una preparación para el viaje final”.
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Unción individual
Comuníquese con la rectoría al 718-236-8300 para coordinar la celebración del sacramento.
**Le recomendamos llamar a la rectoría antes de cualquier cirugía o procedimiento médico para recibir el sacramento.**
En caso de muerte
Aunque la Iglesia no unge a alguien que ya ha muerto, se puede invitar a los sacerdotes a ministrar a la familia y dirigir las oraciones en el momento de la muerte según lo dispuesto por la Iglesia.
"¿Está alguno enfermo entre vosotros?
Que llame a los presbíteros de la Iglesia, y que oren por él,
ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor;
y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará;
y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados".
--Santiago 5:14-15

